El Dakar es una prueba donde la línea de meta solo se alcanza al marcar la tarjeta en el último control. Después de 29 ediciones, uno podría pensar que ha visto todo, pero este año, los últimos kilómetros antes de llegar a Yanbu demostraron que la verdadera fortaleza de Ford va más allá del motor del Raptor. Se encuentra en las personas que forman parte de este equipo.
Hoy sostengo el trofeo de segundo clasificado con un significado especial. Si cierro los ojos, no pienso en la velocidad ni en las desafiantes dunas; recuerdo el sonido de las herramientas trabajando rápido bajo un sol implacable.
El Desastre en la Etapa 11
Toda la situación cambió en un instante. Durante la etapa 11, cuando la meta estaba al alcance, un choque inesperado contra un montículo destruyó la transmisión delantera derecha. Entramos a la meta con tres ruedas, el eje arrastrándose y el corazón angustiado. En ese momento, con el vehículo gravemente dañado, el podio parecía un sueño lejano. Pero es ahí donde comenzó la verdadera carrera.
Un «Trasplante» a Corazón Abierto en el Desierto
Lo que experimentamos a continuación superó cualquier reparación convencional; fue una hazaña técnica comparable a una superproducción de cine. Romain Dumas detuvo su propio Raptor «2025» para que su vehículo pudiera donarnos piezas. En minutos, se improvisó un taller en medio de la nada.
“Ver a mis compañeros con las manos manchadas de grasa, esforzándose al máximo para que Álex Haro y yo tuviéramos una oportunidad, es una de las imágenes que más me impacta en mi carrera. Fue una muestra de ingenio y valentía.” — Nani Roma, piloto de Ford Racing.
Mitch Guthrie, Romain, los copilotos y nuestros mecánicos realizaron un reemplazo de palier y suspensión en menos de una hora, un trabajo que normalmente tomaría toda una mañana.
A Contrarreloj: 60 Segundos para la Gloria
Partimos a toda velocidad, aprovechando cada caballo del Raptor T1+. El destino nos tenía preparado un último desafío: nos quedamos sin combustible a solo 9 kilómetros del vivac. En ese momento, Laia Sanz nos ayudó y nos remolcó hasta la entrada del control.
Marcamos la tarjeta con apenas 60 segundos de margen. Ese único minuto valió un podio. Al parar el motor, las lágrimas me invadieron. Lloré de alivio, pero, sobre todo, de gratitud.
El Legado del Espíritu «Ford Tough»
Este segundo lugar es mi sexto podio, pero sin duda, el que más esfuerzo ha requerido. Hemos demostrado que el Ford Raptor T1+ es una máquina extraordinaria, pero el equipo humano de Ford M-Sport es inigualable. Tener a Mattias Ekström en el tercer lugar y a Carlos Sainz mostrando su maestría confirma nuestra unión como una gran familia.
A Nasser le felicito por su victoria, pero le aseguro que en 2027 volveremos. Hemos aprendido, hemos compartido sufrimiento y hemos demostrado el verdadero espíritu de ser «Ford Tough». Este podio es por quienes quedaron sin piel en las manos cambiando esa suspensión en el desierto.
































